Julian Flores Garcia Segurpricat

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Julian Flores Garcia Director Segurpricat

domingo, 3 de febrero de 2013

Josep Alcoceba, un licenciado en Economía, de 26 años, llegó a París en mayo de 2011, también becado por un programa europeo de prácticas, y se plantea regresar a su ciudad natal, Tarragona, cuando mejore la situación económica española. Pero 2012 cerró con una tasa de desempleo del 26,02%, que asciende al 55% entre los jóvenes de 16 a 24 años. "¿Volver? Gran pregunta. No tengo intención de volver a corto plazo, pero sí a medio plazo, todo depende del contexto económico del próximo año", apunta.



París, refugio de jóvenes "obligados" a salir de España

"Estoy muy cabreada con España. La gente que está sufriendo la crisis es la que menos culpa tiene", dice María Mira-Perceval Graells, una licenciada en Bellas Artes que como Gemma, Nora, Josep o Alicia busca en París un futuro, un trabajo o un reconocimiento profesional, tras verse "obligados" a marcharse de España a consecuencia de la crisis.
María prepara su partida desde Alicante en busca de un trabajo que le reconozca su trayectoria y sus talentos. A sus 29 años, cuenta con exposiciones de pintura en Berlín, Utrecht (Holanda) o Alicante, tiene un master en Producción Artística y habla de manera fluida cuatro idiomas.
A finales de febrero, comenzará a trabajar cuidando a los hijos de una familia del norte de París. "Los artistas hemos vivido siempre en crisis, pero ahora más", señala, y agrega: "Mi idea es instalarme, aprender francés y, más adelante, buscar otro trabajo que me permita pintar y vivir".
Este es el primer paso. Gemma Such lo dio el pasado 4 de enero, cuando desde la localidad valenciana de l'Olleria se instaló en Neuilly-sur-Seine, una zona chic del oeste de París, para cuidar de cinco niños. "Todo lo que me ofrecían (en España) eran trabajos basura, sin contrato. En esas condiciones no podía mantenerme", narra esta cocinera de 27 años, técnica superior en Restauración.
La donostiarra Nora Villar, de 24 años, llegó a París con una beca en el marco del programa universitario Erasmus, pero reconoce que, si bien no eligió el destino, volver a San Sebastián no entra en sus planes para los próximos años. "La crisis, simplemente, ha ayudado a que todo esté aún más justificado, al no haber apenas trabajo" en España, apunta esta licenciada en Dirección y Administración de Empresas (ADE).
Josep Alcoceba, un licenciado en Economía, de 26 años, llegó a París en mayo de 2011, también becado por un programa europeo de prácticas, y se plantea regresar a su ciudad natal, Tarragona, cuando mejore la situación económica española. Pero 2012 cerró con una tasa de desempleo del 26,02%, que asciende al 55% entre los jóvenes de 16 a 24 años. "¿Volver? Gran pregunta. No tengo intención de volver a corto plazo, pero sí a medio plazo, todo depende del contexto económico del próximo año", apunta.
Las empresas francesas exigen, sin embargo, estudios de master y, para facilitar su búsqueda, Josep se matriculó en el segundo curso en Economía Internacional y Desarrollo en la universidad de París-Dauphine, una de las más reputadas del país. "La universidad tiene un buen nivel en estudios de master y, además, el coste es más económico que en España", indica.
"Mi vida aquí no tiene nada que ver con la de Tarragona. Los precios, por ejemplo del gimnasio, son prohibitivos, por lo que realizo menos actividades", lamenta.
La barcelonesa Alicia Ramos, que también llegó a París en marzo de 2012 con una beca de prácticas, lo vive diferente. Esta licenciada en ADE, de 25 años, disfruta de las ventajas en ocio, alojamiento o transporte de las que se benefician los menores de 25 años en el estado galo. "No es tan sencillo encontrar trabajo aquí, pero por lo menos tuve la oportunidad de continuar unos meses trabajando en la empresa donde hice las prácticas", explica la joven, desempleada en estos momentos. En Francia, en efecto, las cosas tampoco son fáciles: el desempleo supera el 10% y uno de cuatro jóvenes está sin trabajo.
Desde el estallido de la burbuja inmobiliaria y la recesión que la golpeó en 2009, España dejó de ser la tierra soñada por muchos extranjeros y el flujo migratorio se revirtió en 2012, con la partida creciente tanto de inmigrantes como de españoles.
Según las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), entre 2011 y septiembre de 2012, unos 117.000 españoles dejaron el país. Muchos van a ofrecer su trabajo a países que demuestran mayor resistencia a la crisis global, como Alemania, México o Brasil.
Fuente: Por Por Antoni Joseph CERDÁ I PASTOR | AFP – Hace 3 hora


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