Julian Flores Garcia Segurpricat

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Julian Flores Garcia Director Segurpricat

viernes, 5 de octubre de 2012

Los Mossos consiguieron liberar a Kevin dos días después del rapto que tuvo lugar el pasado 25 de septiembre en una gasolinera a la entrada de Barcelona. Allí recogieron a la madre y al niño


Los captores del niño planeaban descuartizarlo si los descubrían

Reencuentro entre el pequeño y su madre. | ELMUNDO
Los secuestradores de Kevin, el niño de 11 años de origen colombiano, tenían orden de matarlo y descuartizarlo si la policía se enteraba o se truncaba el plan. Es lo que han afirmado los Mossos d'Esquadra que encontraron un documento en casa de los presuntos secuestradores, donde liberaron al niño, con varias órdenes para actuar durante el plan. Para el menor tenían la denominación de "gato", para la madre "gata" y para el padre, que está en prisión por narcotráfico, "peluche". Así una de las instrucciones es: "si lo agarran hay que trocear al gato", en referencia al menor.
Los Mossos consiguieron liberar a Kevin dos días después del rapto que tuvo lugar el pasado 25 de septiembre en una gasolinera a la entrada de Barcelona. Allí recogieron a la madre y al niño que habían venido desde Sagunto con la falsa idea de que les iban a ayudar en la tramitación para regularizar su situación en España. Todo había sido ideado por un compañero de celda del padre en una prisión valenciana que contó con varios compinches en Barcelona. La familia, de nacionalidad colombiana y que regenta varios negocios de hostelería en la ciudad donde viven, cayó en la trampa y cuatro personas encapuchadas secuestraron al niño pidiéndole a la madre un botín de 5 millones de euros.
La mujer denunció el rapto y los agentes ataron cabos con los contactos del padre en prisión, un hombre que cumple condena por homicidio y que ha sido trasladado de centro, y pudieron localizar al menor en casa de una de las detenidas en la calle Trajano de Barcelona. Allí entraron los Mossos dos días después del secuestro y liberaron al menor. Mientras le quitaban las bridas con las que estaba atada, el niño les contó que había sido secuestrado, que le habían "pinchado" y que "no podía decir nada". Poco después hubo un rencuentro familiar en el hospital como se puede ver en un vídeo familiar.
El niño estuvo una semana en el hospital en observación y ayer declaró ante el Juzgado de Instrucción número 5 de Barcelona. Explicó que recibió amenazas de que le cortarían la lengua y que le pasaron por teléfono con un supuesto policía que les dijo que si sus padres no pagaban, lo venderían a unos torturadores de niños. Junto a la mujer que custodiaba al menor también se ha detenido a otra persona, un español vecino de l'Hospitalet, y se ha identificado a un cuarto miembro de la banda que se está buscando. La operación sigue abierta para detener a los secuestradores.