Julian Flores Garcia Segurpricat

Julian Flores Garcia Segurpricat
Julian Flores Garcia Director Segurpricat

domingo, 14 de octubre de 2012

"Hemos visto que factores como la felicidad, el optimismo o la satisfacción con la propia vida reducen el riesgo de enfermedades del corazón, independientemente de otras características como la edad, el estatus socioeconómico o el peso", explica Julia Bohem, una de las autoras del trabajo que se publica en la revista Psychological Bulletin.


Una actitud positiva ante la vida protege al corazón

Aunque muchos estudios han demostrado los efectos negativos que tienen el estrés, la ansiedad o la depresión sobre la salud cardiovascular, poco se sabe científicamente sobre lo que ocurre en el caso contrario.

Ahora, un estudio realizado por la Escuela Pública de Salud de Harvard (EEUU) revela que las personas con emociones positivas tienen un corazón más sano.

En una revisión de más de 200 artículos previos, los investigadores encontraron que ciertos aspectos psicológicos relacionados con las emociones positivas como el optimismo minimizan los riesgos de sufrir infartos, ictus y otros accidentes cardiovasculares.

"Hemos visto que factores como la felicidad, el optimismo o la satisfacción con la propia vida reducen el riesgo de enfermedades del corazón, independientemente de otras características como la edad, el estatus socioeconómico o el peso", explica Julia Bohem, una de las autoras del trabajo que se publica en la revista Psychological Bulletin.

FACTORES INDIRECTOS

Para entender mejor las relaciones entre la salud psicológica y la cardiovascular, los investigadores analizaron la asociación con otros factores indirectos relacionados con las actitudes positivas.

Los resultados por ejemplo mostraron que, en general, las personas que se sienten satisfechas con su vida también tienden a adoptar hábitos más saludables: practican ejercicio diariamente, siguen una dieta sana y duermen un número de horas aceptable.

Además, las personas con actitudes más positivas suelen tener menor presión sanguínea, cantidades de lípidos en sangre dentro de los niveles estándar y un peso corporal normal, todo ello factores que minimizan el riesgo de accidentes cardiovasculares.