El gobierno chileno saliente de las urnas en diciembre de 2013 tendrá que realizar la importante tarea de abordar un debate integral serio y riguroso en Chile sobre el futuro de la industria minera y del sector energético del país, en definitiva, sobre el futuro bienestar de sus ciudadanos.



 

El reto del cobre en el Chile post-Piñera

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Chile posee casi un tercio de las reservas mundiales de cobre y es el principal productor planetario de este mineral. Desde hace una década el crecimiento de la economía chilena se ha debido fundamentalmente a su industria minera, principal fuente de ingresos del país. Particularmente a la industria del cobre, que constituye nada menos que el 13’5% del PIB, más del doble que hace una década, gracias sobre todo a la creciente demanda de cobre por parte de Asia Oriental, con China a la cabeza: el mayor consumidor de cobre del mundo (consume un tercio del total mundial).
Ahora bien, para satisfacer la creciente demanda mundial de cobre y mantenerse como principal productor -por delante de la propia China, Perú, Estados Unidos, Australia y Rusia-, y para mantener y aumentar sus ingresos, Chile necesita el crecimiento de su industria minera, y por tanto más energía -y más barata- para su funcionamiento. Es importante tener en cuenta que hoy la industria minera chilena absorbe ya alrededor de un tercio del consumo energético total del país (el sector del cobre ocupa el segundo lugar en consumo, detrás del sector del aluminio).
Pero, eso sí, no se trata tanto de que actualmente haya escasez de energía en Chile como de que el encarecimiento de la energía repercuta en el precio de venta del cobre chileno y lo haga menos competitivo en comparación con el de otros productores, desincentivándose así también la inversión. Descartada la energía nuclear por razones técnico-geográficas pero también ideológicas, los proyectos energéticos, sin embargo, no escasean, si bien se están viendo sistemáticamente paralizados por las protestas de los movimientos ecologistas (con frecuencia poco consecuentes con la realidad geográfica chilena) y por la particular coyuntura política del país. El ejemplo más reciente data del pasado 28 de agosto, cuando la Corte Suprema de Chile dictó una sentencia contra la joint venture de la empresa alemana E.ON y la brasileña MPX para la construcción en el norte de Chile, a 80 kilómetros de Copiapó, de una gran planta de carbón -y de un puerto para importación del mismo- (UTE Castilla-Chile) con una capacidad de generación de 2.100 megavatios (equivalentes aproximadamente al 20% de la capacidad de generación instalada en Chile).
El gobierno chileno saliente de las urnas en diciembre de 2013 tendrá que realizar la importante tarea de abordar un debate integral serio y riguroso en Chile sobre el futuro de la industria minera y del sector energético del país, en definitiva, sobre el futuro bienestar de sus ciudadanos.
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