Julian Flores Garcia Segurpricat

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Julian Flores Garcia Director Segurpricat

sábado, 8 de septiembre de 2012

Tanto si quiere como si no, España se dirige hacia un rescate en toda regla, con una supervisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) y condiciones estrictas, posiblemente aún más dolorosas, según los analistas.


Tanto si quiere como si no, España se dirige hacia un rescate en toda regla, con una supervisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) y condiciones estrictas, posiblemente aún más dolorosas, según los analistas.
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España, la cuarta economía de la eurozona, insiste en que no se precipitará a la hora de solicitar la nueva forma de rescate anunciada por el Banco Central Europeo (BCE) el jueves.
Bajo este esquema, el BCE dijo que compraría tantos bonos de deuda españolao como fueran necesarios en el mercado libre para disminuir las elevadas tasas de préstamo del Estado, pero con una importante condición: España debe acudir a los fondos de rescate de la Eurozona y someterse a sus estrictas condiciones, incluida la supervisión del FMI.
El Gobierno español ya aceptó un rescate parcial de 100.000 millones de euros para sus bancos, asfixiados desde el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008. Ahora, a pesar de el alto precio de la deuda a largo plazo, de los vencimientos por valor de decenas de millones de euros que debe afrontar en octubre, de la profunda recesión y de una tasa de desempleo cercana al 25%, el Ejecutivo se muestra reacio a apresurarse en solicitar un rescate global.
"Son decisiones que no se pueden tomar a bote pronto ni de la noche a la mañana", dijo la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, tras la reunión del Consejo de Ministros del viernes.
Pero los economistas sugieren que España debería moverse con rapidez. "Cuanto antes se produzca esta petición, mejor, teniendo en cuenta las elevadas necesidades de financiación pública hasta finales de año, tanto a nivel de Tesoro (83.000 millones de euros) como de Comunidades Autónomas (33.000 millones de euros)", dijeron en un comunicado los analistas de la correduría Renta 4.
Una vez el rescate se acuerde, el BCE compraría bonos españoles entre uno y tres años en el mercado libre, mientras que el fondo de rescate de la Eurozona podría comprar bonos de nueva emisión.
El riesgo actual reside, dijeron los analistas, en que la presentación del plan del BCE haya bajado el coste de la deuda española, y que esto pueda llevar a Madrid a esperar un acuerdo mejor o a pensar incluso en la posibilidad de escapar al rescate.
Si el mercado sospechara que España no solicitará el rescate, sus costes de deuda se dispararían y el país se vería obligado a un rescate de emergencia, dijeron los analistas de Link Securities. "Este escenario sería absurdo teniendo en cuenta el plan diseñado por el BCE", dijeron en un informe. Según el plan de rescate establecido por el presidente del BCE, Mario Draghi, España debería solicitar la ayuda de uno de los dos mecanismos de rescate:
- Una línea de crédito de un año prorrogable "de precaución" a cambio de las condiciones acordadas previamente.
- Una línea de crédito de un año estrictamente prorrogable con "mejores condiciones", lo que requeriría la corrección de las deficiencias detectadas y evitar problemas de acceso al mercado.
El economista basado en Barcelona Edward Hugh dijo que España todavía no completó los pasos iniciales de su rescate bancario. Por ejemplo, todavía tiene que obligar a los titulares de participaciones preferentes del banco a sufrir pérdidas - un movimiento políticamente costoso, ya que muchas de las acciones se vendieron a clientes que no entendían lo que estaban comprando.
España podría permitirse solicitar una línea de crédito "de precaución" porque esto daría al BCE la posibilidad de amenazar con un mecanismo más estricto si España fracasa en el cumplimiento de las condiciones, añadió Hugh. Una de las condiciones podría ser una petición al Partido Popular de reducir las pensiones, dijo. El gobierno ya anunció medidas para ahorrar 102.000 millones de euros en 2014 con recortes y aumentos de impuestos, mientras lucha para dominar un déficit público que asusta a los mercados.
Tras sobrepasar sus objetivos el pasado año cuando anunció un déficit público del 8,9% del Producto Interior Bruto (PIB), España está obligada a reducir su déficit hasta el 2,8% en 2014. Sin embargo, el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, dejó claro a la canciller alemana, Angela Merkel, que era contrario a tocar las pensiones en una conferencia de prensa conjunta tras su reunión en Madrid, el pasado jueves.