UN DESENCUENTRO INCONVENIENTE Desde que en 2008 surgieran los primeros brotes de la crisis económica mundial, la coyuntura se ha precipitado a unos niveles considerados peores incluso que los de la Gran Depresión de los años treinta


UN DESENCUENTRO INCONVENIENTE
Desde que en 2008 surgieran los primeros brotes de la crisis económica mundial, la coyuntura se ha precipitado a unos niveles considerados peores incluso que los de la Gran Depresión de los años treinta. España es uno de los países más perjudicados de Europa y las previsiones para el año que viene anuncian que lo seguirá siendo. Las cifras ofrecidas por el Gobierno, que apuntan a una nueva recesión debida al retroceso del PIB los dos primeros trimestres de 2012, no parecen dejar demasiado margen para el optimismo en relación con el futuro próximo.

En los tres últimos ejercicios, el sector de la Seguridad Privada ha visto cómo la boyante situación de hace unos años se desmoronaba dando origen a un reajuste empresarial caracterizado por varias fusiones de compañías, por la reducción de las inversiones y por la pérdida de cientos de empleos. En un escenario como este, las empresas han manifestado su incapacidad de hacer frente al incremento salarial previsto para este año en el Convenio Colectivo que patronal y sindicatos firmaron en noviembre de 2010. Por entonces, la crisis no había mostrado su peor cara al sector y las cifras de facturación no habían caído a los niveles actuales.

El pasado mes de diciembre, representantes de asociaciones y de trabajadores se reunieron para estudiar una situación que vaticina un nuevo estancamiento del texto que regula las condiciones laborales en el sector. De una parte, las compañías aseguran que es inviable asumir en un solo año los costes que supone el aumento previsto de los salarios. De otra, los sindicatos, que no terminan de estar en consonancia en sus posturas, se debaten entre la flexibilidad y la rigidez a la hora de buscar vías alternativas que permitan el cumplimiento de la subida de las nóminas.
“La falta de acuerdo entre patronal y sindicatos por la subida prevista para 2012 en el Convenio reeditaría un capítulo que empaña la imagen de unidad y progreso del sector de la Seguridad Privada”
Ante la incertidumbre que despierta esta cuestión, algunas empresas y agrupaciones de asalariados han solicitado el descuelgue del convenio para tratar de articular otras fórmulas que no perjudiquen en exceso a unas ni a otros. Asimismo, los usuarios de seguridad permanecen expectantes de cara a sus concursos para el ejercicio 2012. Y es que la solución también incidirá en la demanda de productos y servicios.

Esta confrontación evoca inevitablemente a situaciones anteriores indeseables, que perjudican al conjunto del sector. Es imprescindible que patronal y sindicatos realicen un esfuerzo similar al de 2010, llegando a un acuerdo que garantice los derechos adquiridos por los trabajadores, pero que a su vez no constituya una carga insoportable para las empresas. El impacto que supondría lo contrario agravaría una situación ya de por sí intrincada y reeditaría un capítulo que empaña la imagen de unidad y progreso que ha caracterizado a la Seguridad Privada española a lo largo de su trayectoria.

Sería positivo que el Gobierno contribuyera a encontrar una solución al conflicto, ya que demostraría su predisposición hacia el avance de un sector que forma parte de la Estrategia Nacional de Seguridad. Una Estrategia que, por cierto, será objeto de revisión con suma probabilidad por parte del nuevo Ejecutivo, que tendrá además que ofrecer su visión sobre aspectos como la Protección de las Infraestructuras Críticas, la colaboración con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o el desarrollo de nuevas tecnologías de seguridad.

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