LO QUE ESTÁ POR DESVELAR El final de 2011 invita a reflexionar sobre algunos de los acontecimientos de gran trascendencia para el sector que ha dejado atrás el año.


LO QUE ESTÁ POR DESVELAR
El final de 2011 invita a reflexionar sobre algunos de los acontecimientos de gran trascendencia para el sector que ha dejado atrás el año. Uno de los más destacados fue la organización del II Congreso Nacional de Seguridad Privada, donde se marcó la senda que quieren recorrer en los próximos años los profesionales que trabajan en este ámbito. De entre sus conclusiones se desprendió que estos desean revisar el modelo actual, reforzar la seguridad jurídica del vigilante, avanzar en los programas formativos haciéndolos más exigentes, modificar la Ley que regula el sector y potenciar la colaboración con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (FCS). Si se hace un análisis de lo sucedido desde la celebración del primer Congreso hasta la fecha, puede concluirse que esos avances irán llegando. La cuestión es saber cuándo, ya que la premura por alcanzar esos objetivos es cada vez mayor para un colectivo que aspira a ocupar un lugar representativo en la seguridad del país. Aun así, hay que tener en cuenta que los pasos requerirán un esfuerzo conjunto en el que queden al margen los intereses particulares.

Véase como ejemplo otro de los hitos que nos ha dejado 2011: la aprobación de las Órdenes Ministeriales. Esta modificación normativa ha sido fruto de tres años de trabajo en los que la referencia se extrajo del I Congreso Nacional y de la Comisión Mixta de 2005. Las cinco disposiciones han reformulado la regulación en materias como la formación, las medidas de seguridad en las empresas o la comunicación de las alarmas a las FCS. Aunque los cambios no han colmado totalmente las aspiraciones que había sobre una reforma de este calado, sí han supuesto una satisfacción generalizada. Así lo han expresado la mayoría de los representantes de las principales asociaciones, que además participaron en la elaboración de las normas.

El final de este año abre también otras incógnitas, motivadas unas por la actual situación económica que atravesamos y otras por desvelar, precisamente, en qué van a quedar plasmados esos acontecimientos que deja atrás 2011. Una de ellas es saber qué resultados se podrán extraer del primer año en vigor de las Órdenes Ministeriales. De momento, en cuestiones como la reducción de las falsas alarmas, un asunto que preocupa mucho al sector privado y a las FCS, se han revelado ya algunos datos que invitan al optimismo. Desde su entrada en vigor hasta diciembre, las alertas comunicadas que resultaron no ser reales han caído en España casi dos tercios en relación con años anteriores. Este dato arroja grandes expectativas aunque, teniendo en cuenta que ha transcurrido muy poco tiempo para que las empresas renueven sus sistemas y consoliden los protocolos exigidos, queda la duda de si la merma tiene su origen en la efectividad de la normativa o en un una mala gestión anterior.
También surgen preguntas que tratan de concretar el papel que va a jugar la Seguridad Privada dentro de la Estrategia Nacional de Seguridad, que ha visto la luz este año. O la capacidad de adaptación de las infraestructuras críticas españolas a la Ley y el Reglamento aprobados en abril y mayo respectivamente, que recogen los preceptos para la protección de los servicios esenciales de nuestro país y que marcan un antes y un después en materia de Seguridad.

La coyuntura económica es, no obstante, el mayor motivo de preocupación para las compañías. La evolución de los números será determinante para comprobar si la reestructuración que ha experimentado el sector se acentúa o permanece estática. El año 2011 se cierra con varios movimientos empresariales cuyo resultado habrá que esperar para saber si fueron acertados y realmente positivos o si, por el contrario, en estos casos el remedio ha sido peor que la enfermedad. Asimismo, en relación con los trabajadores, queda por ver qué sucederá tras la aplicación de la subida salarial prevista para 2012 en el Convenio Colectivo en un sector que ya ha perdido una parte importante de empleos y que, no nos olvidemos, depende y nos afecta a todos.

Muchas de estas cuestiones dependerán también de la gestión del nuevo Gobierno, del que se espera que reconduzca la deriva económica. Habrá que esperar, por tanto, para comprobar si todas las incógnitas del sector se despejan (y de forma favorable) a lo largo de esta legislatura, y si la Seguridad Privada, como sería deseable, tiene el sitio y la relevancia que merece.

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