Julian Flores Garcia Segurpricat

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Julian Flores Garcia Director Segurpricat

domingo, 22 de julio de 2012

La seguridad privada se extiende ya a todos los rincones del planeta. Tratar de encontrar un solo punto del globo al que no haya llegado cualquiera de los servicios o tecnologías que forman parte de la oferta de esta actividad representa un verdadero ejercicio de optimismo.


OPORTUNIDADES EMERGENTES
Por Enrique González Herrero.

La seguridad privada se extiende ya a todos los rincones del planeta. Tratar de encontrar un solo punto del globo al que no haya llegado cualquiera de los servicios o tecnologías que forman parte de la oferta de esta actividad representa un verdadero ejercicio de optimismo. A lo largo de las dos últimas décadas, este negocio ha evolucionado exponencialmente hasta convertirse en uno de los más globalizados y prolíferos que existen. La demanda no ha parado de crecer, sobre todo gracias desarrollo económico de varios países, que están llamados incluso a hacer sombra a Estados Unidos y Europa en un futuro no muy lejano. Aquellos emplazamientos emergentes que destacan ahora por su progreso económico y social “tienen una gran necesidad de acompañar su desarrollo con servicios adicionales como los de seguridad privada, que complementan a los gubernamentales y ayudan a garantizar no solo la protección de instalaciones o personas, sino también de importantes activos, como los procesos que contribuyen a la productividad de las empresas”, explica Jorge Quintana, gerente de la compañía ACK3 Global Solution, que desarrolla servicios de consultoría en el extranjero.
Buena muestra de la dimensión que ha cobrado la seguridad privada en todo el planeta la aportan datos como los del Graduate Institute de Ginebra. En su estudio Small Arms Survey 2011: States of Security, el centro suizo estima que hoy en día el número de vigilantes se sitúa entre 19,5 y 25,5 millones. Lo hace a partir de los datos de las principales asociaciones sectoriales y profesionales de 70 países de los cinco continentes.
Ya se está comprobando cómo el interés de las grandes compañías de seguridad por los destinos emergentes aumenta incesantemente. A pesar de que estos países solo representan una pequeña parte del balance total de sus ventas, la demanda de productos y servicios aumenta año tras año, lo que les convierte en una buena apuesta de futuro. A esto se puede sumar en la actualidad, aunque sea de manera coyuntural, que esas economías han encajado mejor el impacto de la crisis que las más desarrolladas, por lo que la demanda no se ha precipitado tanto como en Estados Unidos o Europa.
Los destinos más interesantes parecen estar en la actualidad en los ya conocidos como BRIC (Brasil, Rusia, India y China), que acaparan la mayor parte de las inversiones extranjeras. En los próximos años, estos países serán un foco de atención para la oferta de servicios y tecnología de seguridad privada, aunque las posibilidades de penetración en sus mercados por parte de compañías extranjeras dependen de su nivel de apertura.
En China, la demanda se incrementó un 30 por ciento entre 2009 y 2010 y se estima que alcance un valor cercano a los 4.250 millones de dólares (unos 3.200 millones de euros) en 2012, según los datos proporcionados por Mario Sánchez Moreno, director de Estrategia e Inteligencia del Consejo Superior de Cámaras de Comercio de España. “Los productos y servicios más demandados son los equipos de alta tecnología, como la digital, sistemas de comunicación para vigilancia de seguridad, sistemas de red para inspección y control y soluciones de emergencias y alarmas”, apunta este profesional, quien añade que existe “una gran oportunidad” también en los sistemas de inteligencia en aeropuertos.
El gigante asiático es quizás, no obstante, el mercado más complicado al que acceder a causa del proteccionismo impuesto por Pekín, que se traduce principalmente en elevadas tasas para la oferta extranjera y en trabas burocráticas e impositivas para las compañías foráneas que desean abrir mercado allí.
Más facilidad de inserción parece ofrecer India (aunque ni de lejos como para considerarlo un mercado totalmente liberalizado), donde las perspectivas invitan a la aventura. Se espera que el volumen de pedidos de equipos de vigilancia crezca un 25 por ciento en esta década, según apunta Sánchez Moreno. “De la demanda estimada, cerca de la mitad será de equipamiento y material de seguridad y vigilancia; en particular sistemas de alarma, detección de minas y vigilancia electrónica”, continúa este experto.
En Brasil, el tremendo desarrollo económico registrado en la última década, unido a los altos índices de criminalidad, ha favorecido el apogeo de la seguridad privada. Con motivo de su elección como anfitrión de la Copa del Mundo de Fútbol de 2014 y de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016, el país carioca presenta sustanciosas expectativas para el sector. “Se están realizando grandes esfuerzos por acabar con la inseguridad y la conflictividad en las calles […]. Se incrementará la demanda de sistemas de alarma y detección, vigilancia, vigilantes de seguridad y sistemas de control”, augura Sánchez Moreno.
El deporte proporcionará también ingentes réditos en Rusia, que acogerá el Mundial de Fútbol de 2018 y las Olimpiadas de Invierno de Cochi en 2014. Estos eventos “ya están generando una significante demanda de servicios y equipos de seguridad”, asegura el responsable del Consejo Superior de Cámaras de Comercio de España. “El tramo de inversión más elevado está previsto a partir de 2013”, agrega.
Algunas compañías españolas ya están explorando estos mercados. Un ejemplo de ellas es Prosegur, que en los últimos años ha llevado a cabo adquisiciones de empresas locales o acuerdos comerciales, como joint ventures, hasta estar presente en varios mercados de Europa, América y Asia. “Aunque previsiblemente Estados Unidos mantendrá su posición como primer mercado del mundo, las previsiones indican que Brasil, por la aceleración de su economía, el impulso de la construcción y el aumento del poder adquisitivo de su población representará uno de los países con mayor crecimiento. También China, India y Rusia destacarán en el panorama internacional”, apuntan desde la compañía.
Más allá de los BRIC
Los BRIC son los que irrumpen con más fuerza, pero no son la única fuente de oportunidades. Para Prosegur también son importantes otros mercados de menor volumen como Israel, Singapur y Turquía. Son solo tres nombres de una lista muy extensa, en la que la demanda de seguridad se diferencia entre unos países y otros por factores como su desarrollo económico y social, cantidad de inversiones extranjeras, crecimiento industrial o criminalidad, entre otros.
Para Jorge Quintana, “son especialmente atractivos aquellos países que están demostrando una gran capacidad de desarrollo. Aquí hay que mencionar que, además del emergente mercado latinoamericano y Oriente Medio, de no muy difícil acceso para las empresas españolas, el continente africano está ofreciendo grandes oportunidades en países con índices de crecimiento muy positivos”.
En concreto, África Subsahariana “es una de las regiones del mundo con mayor índice de proyectos de inversión a acometer en los próximos años, materializados en aeropuertos, puertos marítimos, carreteras, plantas industriales, proyectos de extracción de minerales, etc.”, indica Sánchez Moreno. Destaca además la “ventaja de que instituciones públicas, organismos y el sector privado puedan tener acceso a la financiación de proyectos a través de instituciones financieras internacionales y de la cooperación al desarrollo”. Lugares como Nigeria, Angola, Camerún, Congo, Costa de Marfil o Senegal ya están importando grandes cantidades de sistemas de alarmas, videovigilancia y control de accesos, garantiza este experto.
En América Latina, Argentina, Chile, Perú, Colombia, Uruguay o México son los centros preferentes de la oferta internacional de seguridad privada. Son países cuyas economías han ido a más en el siglo XXI y representan una opción válida; más en la actualidad, dado que la crisis de la economía no les ha afectado en el mismo grado que a Estados Unidos o Europa. La construcción de infraestructuras aeroportuarias, marítimas, energéticas o de telecomunicaciones, así como la instalación de multinacionales o la progresión de su industria han impulsado también la búsqueda de soluciones de seguridad privada para la protección de personas, instalaciones y activos.
A esto se le unen los altos índices de criminalidad de países como México, donde la demanda de seguridad privada se disparó el año pasado un 40 por ciento en relación con 2010, según la Confederación Nacional de Empresarios de Seguridad Privada. La custodia de personas, bienes inmuebles y transporte de fondos fueron los segmentos más beneficiados por la subida.



¿Alternativa a la crisis?
El deseo de encontrar una alternativa que contribuya a paliar los resultados obtenidos en los mercados ‘maduros’, inmersos en la crisis, supone un acicate para los proveedores europeos y estadounidenses que tratan de equilibrar sus cuentas de resultados.
Así lo considera Sánchez Moreno, que percibe estos mercados como un posible “complemento o una diversificación geográfica para una compañía, ya que existe una posibilidad real de crisis de crecimiento que va a llevar a la recesión de las principales economías de la Unión Europea”. En base a los datos que maneja, las ventas de las empresas españolas se mantendrán en Alemania e Italia y ya ha aumentado la exportación entre los Estados de la Unión Europea, “pero donde verdaderamente el crecimiento es significativo es en los mercados que no pertenecen a la Unión, con una subida cercana al 28 por ciento”.
Multinacionales como Prosegur también contemplan la salida hacia nuevas localizaciones como una ayuda frente a una caída de la facturación de los mercados tradicionales. “La internacionalización compensa las dificultades que, debido al entorno de crisis económica, atraviesan los mercados ‘maduros’ como el nuestro. En Latinoamérica, el impacto de la crisis ha sido menor. Hay muchos países con perspectivas de crecimiento; sobre todo, aquellos que cuentan con sólidas políticas fiscales y financieras”, afirman desde la empresa.


Gran futuro para el vídeo IP

Los mercados emergentes consumen todo tipo de servicios y productos de seguridad, pero parece que los equipamientos de videovigilancia IP serán los más beneficiados de esta tendencia al alza. Las ventas de este tipo de tecnología aumentarán un 20 por ciento en los próximos dos años, según IMS Research. La consultora pronostica en su informe sobre tendencias para 2012 que “los BRIC continuarán ofreciendo a los proveedores de videovigilancia un sólido crecimiento mientras los mercados más ‘maduros’ sientan el impacto de una potencial segunda recesión”.
A pesar de que, como apunta el analista senior de IMS Research, Gary Wong, Estados Unidos y Europa seguirán representando la mayor parte del consumo en el medio y largo plazo, los proveedores de estas dos regiones no deben quitar ojo a los países en desarrollo por dos motivos: uno, porque “si quieren mantener sus tasas de crecimiento históricas necesitarán buscar en otros lugares”; y otro, porque “los fabricantes que están muy regionalizados son más susceptibles a las situaciones comerciales adversas. La inversión en países emergentes, al margen de aumentar el tamaño del mercado, permite a los fabricantes diversificar su oferta frente a ese tipo de riesgos”, analiza Wong.
Alberto Alonso, director de Desarrollo de Negocio de Axis Communications para el Sur de Europa, coincide en que la crisis económica “sin duda invita a profundizar en las relaciones con los mercados emergentes”. La compañía a la que pertenece considera a los países en desarrollo en los que está presente como un negocio “a largo plazo”, aunque en la actualidad el porcentaje de participación de éstos en las ventas globales de la compañía son todavía discretos. Aún así, Alonso cree que para las empresas cuyos mercados tradicionales han registrado una desaceleración de la demanda resultan una alternativa a considerar hasta que los tiempos mejoren.
Además de los BRIC, la videovigilancia tiene amplias posibilidades en otras siglas, los CIVETS. Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Suráfrica son “los nuevos tigres de la economía gracias a su rápida industrialización”, sostiene IMS Reseach. El centro de investigación estima que en el medio-largo plazo los CIVETS se postularán como una opción de crecimiento para los proveedores de videovigilancia. De hecho, vaticina que en 2012 los fabricantes de esta tecnología comenzarán a explorar el potencial de estos emplazamientos a largo plazo.
Valor añadido español


En todo este escenario, las empresas españolas (como el resto de las europeas) tienen mucho que ganar si cuentan con las estrategias, financiación y ayudas adecuadas. Tienen la calidad, experiencia, formación profesional y desarrollo tecnológico que todavía no han alcanzado los países emergentes. Es su oportunidad de exportar todo su conocimiento.
Latinoamérica es el claro ejemplo de las posibilidades que se pueden abrir en ese sentido. Muchos productos y servicios de seguridad privada han partido desde la Península Ibérica hacia el otro lado del Atlántico dando como resultado el establecimiento de compañías o acuerdos comerciales que han permitido el desarrollo de esta actividad en la región. El influjo ha sido tal, que gran parte de los gobiernos de estos países se han inspirado en el modelo español de seguridad privada para trasladarlo a su legislación.
Otros continentes como Asia o África son más complicados de explorar, pero no deberían descartarse. Jorge Quintana recomienda a quienes quieran dirigirse a alguno de ellos que tengan en cuenta las “normas y pautas no escritas”. “La entrada a nuevos mercados exige una mayor sensibilidad empresarial y un respecto por los aspectos culturales arraigados. Una de las primeras cosas que descubres cuando viajas es que en todos los países hay buenos profesionales. En unos cuesta más que en otros descubrirlos”, defiende el responsable de ACK3. Por ello, una manera de hacer frente al proteccionismo laboral y empresarial de algunos países es acompañar los programas de entrada a nuevos mercados con planes de responsabilidad social corporativa.
“Decidirse a entrar en mercados extranjeros requiere también la exigencia de ser competitivos, apostar por la especialización y la diferenciación, mostrar sensibilidad y respeto, invertir en investigación y formación para adquirir conocimiento (know how) conducente a la búsqueda del estado del arte del sector, y no tener prisa, ya que el concepto de tiempo es diferente en cada cultura”, concluye Quintana.
A medida que las economías más desarrolladas vayan recuperándose de la coyuntura económica, es previsible que su consumo de seguridad privada lo haga también. Pero no parece conveniente que los proveedores olviden que las oportunidades seguirán emergiendo también en otras latitudes.