Informe jurídico sobre los Departamentos de Seguridad en los Museos (II)

Informe jurídico sobre los Departamentos de Seguridad en los Museos (II)
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Expertos relacionados:



ÍNDICE
  • Objeto
  • Referencias Legales
  • Referencias Documentales
  • Referencias Administrativas
  • Consideraciones
  • Consideración Previa: Comparecencia ministro del Interior en la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados
  • Consideración Primera: Laguna normativa en relación con la figura del Director de Seguridad
  • Consideración Segunda: Inclusión del Director de Seguridad en la modificación de la Ley
  • Consideración Tercera: Integrantes del personal de Seguridad privada
  • Consideración Cuarta: Corroboración de que los Directores de Seguridad son integrantes de la Seguridad Privada
  • Consideración Quinta: Obligatoriedad del Director de Seguridad orgánico de la entidad (museo)
  • Consideración Sexta: La existencia de un Departamento de Seguridad
  • Consideración Séptima: Competencias del Departamento de Seguridad
  • Consideración Octava: El Plan de Seguridad
  • Consideración Novena: Relaciones del Departamento de Seguridad con el Ministerio del Interior
  • Consideración Décima: Responsabilidad del transporte de obras de arte
  • Conclusiones a los fundamentos y su adaptación a las necesidades de un museo
  • Pregunta Primera: ¿Los Directores de Seguridad de Departamentos de Seguridad de Museos, son personas de Seguridad Privada (catalogadas en el punto segundo del artº 1 de la Ley 23/1992)?
  • Pregunta Segunda: ¿Qué museos o entidades custodias de Patrimonio Histórico deben disponer de un Departamento de Seguridad?
  • Pregunta Tercera: ¿Se debe comunicar a Seguridad Privada del CNP el transporte de obras de arte?
  • Pregunta Cuarta: Quién custodia las obras de arte en el transporte? ¿Seguridad privada contratada o el CNP?
  • Para terminar

(continuación)
CONSIDERACIÓN PRIMERA: LAGUNA NORMATIVA EN LA FIGURA DEL DIRECTOR DE SEGURIDAD
La Ley 23/1992 arrastra una laguna legislativa, corregida en parte con la aprobación de su Reglamento en lo concerniente a la figura del Director de Seguridad. 
Andrés Martín Ludeña, Presidente de la Asociación para la Protección del Patrimonio Histórico (PROTECTURI), en un libro que está escribiendo y que ha tenido la gentileza de proporcionarme algún capítulo, materializa de forma certera esta ausencia del Director de Seguridad de la ley madre de la Seguridad Privada: 
Este asunto se resuelve —aunque generando un conflicto normativo— con la publicación del Reglamento de Seguridad Privada que se aprueba por RD 2364/1994 de 9 de diciembre. En dicho Reglamento, que en realidad es de desarrollo de la Ley de protección de la seguridad ciudadana y de la propia Ley de Seguridad Privada, se añade una categoría más al personal de seguridad privada establecido en la Ley— y de ahí el conflicto normativo—, el Director de Seguridad Privada, pero de una forma tímida, haciendo una finta reglamentaria, haciéndolo aparecer como una especialidad de los jefes de seguridad.

Resulta evidente que el legislador policial pretende con esta nueva figura disponer de un profesional cualificado de seguridad, ahora le exige experiencia o titulación, que le sirva en determinadas situaciones, dirigir los departamentos de seguridad que se creen en las empresas, en los “centros, establecimientos o inmuebles” cuando el número de vigilantes sea tan significativo como para no poder ser dirigido desde fuera y cuando lo disponga discrecionalmente la autoridad policial, atendiendo a la complejidad o elevado riesgo de una empresa determinada. Como puede verse se trata todos ellos de supuestos de especialización, de profesionalización de una figura de responsabilidad pero siempre “desde dentro” de la propia empresa, porque se supone que en los tres casos las necesidades exceden del servicio que pueda prestar un Jefe de Seguridad de una empresa de seguridad “desde fuera” del ámbito empresarial. 
CONSIDERACIÓN SEGUNDA: INCLUSIÓN DEL DIRECTOR DE SEGURIDAD EN LA MODIFICACIÓN DE LA LEY (RD-L 8/2007) 
Esta “ausencia” del Director de Seguridad, se palia con la redacción dada al artículo 1º de la Ley 23/1992 por el Real Decreto-Ley 8/2007: 
Artículo 1 (modificado por Real Decreto-Ley 8/2007, de 14 de septiembre.
1. Esta Ley tiene por objeto regular la prestación por personas, físicas o jurídicas privadas, de servicios de vigilancia y seguridad de personas o bienes, que tendrán la consideración de actividades complementarias y subordinadas respecto a las de seguridad pública.
2. A los efectos de esta Ley, únicamente pueden realizar actividades de seguridad privada y prestar servicios de esta naturaleza las empresas de seguridad y el personal de seguridad privada, que estará integrado por los vigilantes de seguridad, los vigilantes de explosivos, los jefes de seguridad, los directores de seguridad, los escoltas privados, los guardas particulares del campo, los guardas de caza, los guardapescas marítimos y los detectives privados.
3. Las actividades y servicios de seguridad privada se prestarán con absoluto respeto a la Constitución y con sujeción a lo dispuesto en esta Ley y en el resto del ordenamiento jurídico. El personal de seguridad privada se atendrá en sus actuaciones a los principios de integridad y dignidad; protección y trato correcto a las personas, evitando abusos, arbitrariedades y violencias y actuando con congruencia y proporcionalidad en la utilización de sus facultades y de los medios disponibles.
 Con ello vemos que el director de seguridad tiene entidad jurídica fuera de una compañía de seguridad, y no solamente que la tiene sino que es indispensable que exista, porque nadie va a velar mejor por la seguridad patrimonial en su más amplia expresión que una persona que se sienta identificado con los objetivos de su empresa y en el caso que nos ocupa de un museo. 
CONSIDERACIÓN TERCERA: INTEGRANTES DEL PERSONAL DE SEGURIDAD PRIVADA 
En la Ley, en el Reglamento y en el resto del desarrollo normativo se barajan constantemente las expresiones de: “seguridad”, “empresas de seguridad” y “empresas”, no quedando en ocasiones claro a qué se refiere. Una empresa (un museo), tiene su propia seguridad y su departamento correspondiente, cuyas órdenes y medios son gestionados por la empresa de seguridad que se contrate. Esta diferenciación clara solo es percibida por los que están dentro del sector, pero no desde fuera aunque sean de la empresa que necesita seguridad y protección. 
La existencia del director de seguridad, como integrante de la seguridad privada, se refuerza con la nueva redacción del artículo 52 del Reglamento aprobado por Real Decreto 2364/1994, efectuado por la norma de igual rango 4/2008, de 11 de enero, en el cual se dicta textualmente: 
1. El personal de seguridad privada estará integrado por: los vigilantes de seguridad, los vigilantes de explosivos, los jefes de seguridad, los directores de seguridad, los escoltas privados, los guardas particulares del campo, los guardas de caza, los guardapescas marítimos y los detectives privados. 
Evidentemente el artículo no está refiriéndose a una empresa de seguridad que disponga de todo el personal que se relaciona en el artículo 52.1, porque es claramente diferenciador la figura del detective privado, el cual entra dentro del concepto de “personal de seguridad privada”, al igual que el director de seguridad. 
CONSIDERACIÓN CUARTA: CORROBORACIÓN DE QUE LOS DIRECTORES DE SEGURIDAD SON INTEGRANTES DE LA SEGURIDAD PRIVADA 
Las últimas disposiciones normativas sobre las actividades de la seguridad privada, entre ellas la Orden INT/315/2011, de 1 de febrero, por la que se regulan las Comisiones Mixtas de Coordinación de la Seguridad Privada, expresa de forma clara que los directores de seguridad son parte integrantes de la seguridad privada al incluirlos como vocales natos de las comisiones nacionales y provinciales de seguridad privada. 
Artículo 1: Comisión Nacional de Seguridad Privada:

Formarán parte de la Comisión Nacional de Seguridad Privada los siguientes vocales:
c) Los vocales que a continuación se relacionan, nombrados por las federaciones o asociaciones nacionales, organizaciones sindicales y establecimientos obligados, cuya designación se realizará de conformidad con lo previsto en el artículo 3:
1.º Cinco representantes de las federaciones y asociaciones nacionales de empresas de seguridad más representativas a nivel nacional.
2.º Por el personal de seguridad privada:
Un representante por cada uno de los tres sindicatos de los trabajadores más representativos del sector de la seguridad privada a nivel nacional.
Un representante de cada una de las tres principales asociaciones de directores de seguridad de ámbito nacional que acrediten una representación mayoritaria.
Un representante de cada una de las dos principales federaciones o asociaciones de detectives privados de ámbito nacional que acredite una representación mayoritaria.
Un representante de las asociaciones de los guardas particulares del campo de ámbito nacional.

Artículo 2. Composición de las Comisiones Provinciales.

d) Un representante, designado de conformidad con lo previsto en el artículo 3, de los organismos, entidades o empresas, por cada uno de los sectores y entidades a que se refiere el artículo 1.3.c), y otros expertos, públicos o privados, de reconocido prestigio en las materias competencia de la Comisión, cuya información pueda ser necesaria. 
En este sentido cabe señalar que aunque todavía no se han constituidos estas comisiones, entre las asociaciones de directores de seguridad invitadas a integrarse en las mismas, está la Asociación de Protección del Patrimonio Histórico (PROTECTURI) entre cuyos miembros se encuentran los directores de seguridad de los museos más importantes de España. 
CONSIDERACIÓN QUINTA: OBLIGATORIEDAD DEL DIRECTOR DE SEGURIDAD ORGÁNICO DE LA ENTIDAD (MUSEO) 
El artículo 96 del Reglamento, modificado también por Real Decreto 4/2008, expone la obligatoriedad de disponer de un director de seguridad, separado de la figura del jefe de seguridad que es orgánico de la empresa de seguridad, mientras que el primero lo es de la entidad, empresa o grupo empresarial (en este caso museo). 
De forma inexplicable, inicialmente, la normativa de seguridad privada se “olvidó” de los museos y entidades análogas. La causa más verosímil de este olvido deliberado fue el evitar una confrontación entre la legislación cultural, y más si se tiene en cuenta que en gran parte iba a ser una cuestión en donde las comunidades autónomas disponían de casi todas las competencias. 
En el artículo 96. 2 indica:
2. El mando de los servicios de seguridad se ejercerá por un director de seguridad designado por la entidad, empresa o grupo empresarial:
a.    En las empresas o entidades que constituyan, en virtud de disposición general o decisión gubernativa, departamento de seguridad.
b.    En los centros, establecimientos o inmuebles que cuenten con un servicio de seguridad integrado por veinticuatro o más vigilantes de seguridad o guardas particulares del campo, y cuya duración prevista supere un año.
c.    Cuando así lo disponga la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil para los supuestos supraprovinciales, o el Subdelegado del Gobierno de la provincia, atendiendo el volumen de medios personales y materiales, tanto físicos como electrónicos, el sistema de seguridad de la entidad o establecimiento, así como la complejidad de su funcionamiento y el grado de concentración de riesgo.
Parece que con el presente artículo se restringe la necesidad de un director de seguridad a la existencia como mínimo de 24 vigilantes de seguridad. 
En la consideración sèptima se relacionan los cometidos del Director/departamento de seguridad y también se ha confirmado que es un órgano administrativo de la empresa o entidad (museo) que está gestionando su protección. ¿Podrían todos ellos ser gestionados desde fuera? 
Por otra parte la Ley 8/2007, de 5 de octubre, de Museos y Colecciones Museográficas de Andalucía, en su artículo 27 expresa textualmente la necesidad en esta Comunidad Autónoma de que todo museo debe disponer de un Plan de seguridad: 
Los museos y colecciones museográficas deberán contar con un plan de seguridad que al menos contemplará las características del sistema de protección de la institución, y establecerá los recursos humanos, los medios técnicos y las medidas organizativas necesarias para hacer frente a los riesgos a que se encuentra sometida la institución. 
Es decir que de forma más sucinta, pero igual en sus líneas generales exige al gestor del plan de seguridad que asuma los cometidos de la consideración séptima, que no puede ser otro que el director y el departamento de seguridad del museo. 
La misma Ley de Museos de Andalucía, en su artículo 30, cuando enumera las funciones de la dirección, tanto administrativas como técnicas, indica: 
1. Los museos del Sistema andaluz de museos y colecciones museográficas contarán con una dirección adecuada a las funciones recogidas en  el apartado dos de este artículo y, sin perjuicio de su estructura interna, ejercerán las funciones técnicas de administración, protección, conservación, investigación y difusión.
2. A la dirección le corresponderá ejercer las funciones ejecutivas y gestoras de la institución, velar por el cumplimiento de sus fines y planificar, organizar, coordinar y supervisar sus actividades, adoptando las medidas oportunas que garanticen la conservación y protección de los bienes que integran la institución y, en general, cuantas otras funciones se le atribuyan reglamentariamente.
3. Las funciones de administración, protección, conservación, investigación y difusión, de conformidad con lo que se establezca reglamentariamente, comprenderán las siguientes tareas:
a) El mantenimiento y seguridad de las instalaciones de la institución.
Bajo el concepto de protección se engloba una gran diversidad de facetas, todas ellas destinadas a proteger una obra de arte, pero no cabe la menor duda que una de ellas se corresponden con la seguridad física de la misma, siendo además coherente con todo el texto normativo ya que precisamente pocos artículos antes está tratando del plan de seguridad. 
La costumbre es una fuente del derecho y la existencia la inmensa mayoría de los museos importantes de la geografía española de un departamento de seguridad con un director al frente, es una buena muestra de que la necesidad se ha convertido en “obligatoriedad”. 
Habría que delimitar la entidad que debe tener un museo o ente custodio de patrimonio histórico para que asuma la existencia en su organigrama de un departamento de seguridad. Lo ideal sería que toda entidad de estas características disponga de uno, lo cual no quiere indicar que sea exclusivo para él. Por ejemplo en numerosas ciudades hay diferentes museos, dependientes de distintas administraciones públicas y de carácter privado. Si en uno de ellos existe la figura del director y del departamento, mediante un acuerdo de cooperación/colaboración, esta persona/departamento podía atender las funciones relacionadas en la consideración séptima. 
Por poner ejemplos concretos, el ayuntamiento de Málaga ostenta la dirección y/o propiedad de varios museos, en algunos casos compartida, pues bien si uno de ellos dispone de departamento/director de seguridad (la denominación orgánica se tratará al final de la presente consideración), debería hacerse cargo, por razones de eficacia y eficiencia, de todos los cometidos que se enumeran en la consideración séptima, para todos los museos municipales. 
Retomando la reflexión de la presente consideración, se podría considerar que esta “obligatoriedad voluntaria” se acogería al contenido del artículo 115, modificado por Real Decreto 1123/2001, de 19 de octubre y que lleva por título “Departamento de seguridad facultativo”:
Las empresas industriales, comerciales o de servicios, y las entidades públicas y privadas, que, sin estar obligadas a ello -por no estar comprendidas en los supuestos regulados en el artículo 96 del presente reglamento pretendan organizar su departamento de seguridad, con todos o alguno de los cometidos enumerados en el artículo siguiente, deberán disponer de un director de seguridad al frente del mismo, y comunicarlo a la Subdelegación del Gobierno, si el ámbito de actuación no excediera del territorio de una provincia, y, en todo caso, al Director general de la Policía.
Cuestión que se ha cumplido en todos los casos de creación del departamento y director de seguridad. 
Dentro de esta consideración se podría debatir sobre la obligatoriedad de que se denomine “director”, dentro del organigrama del custodio del patrimonio histórico (museo) al jefe del departamento de seguridad y si éste se debería denominar así. La orgánica interna de un museo es competencia exclusiva de su titular y a lo único que se le obligaría es que tuviera una unidad administrativa, el nombre es lo de menos,  responsable de la seguridad, a cuyo frente debe encontrarse una persona con la titulación de “Director de Seguridad homologado por el Ministerio del Interior”, independientemente que se le denomine “Jefe de Área”, “Jefe de Servicio” o similar. 
CONSIDERACIÓN SEXTA: LA EXISTENCIA DE UN DEPARTAMENTO DE SEGURIDAD 
La existencia de un director de seguridad presupone la constitución de un departamento de seguridad, orgánico también de la entidad, empresa o grupo empresarial (museo), situación recogida en el artículo 112 del reglamento:
Artículo 112. Enumeración de los servicios o sistemas y circunstancias determinantes.
1. Cuando la naturaleza o importancia de la actividad económica que desarrollan las empresas y entidades privadas, la localización de sus instalaciones, la concentración de sus clientes, el volumen de los fondos o valores que manejen, el valor de los bienes muebles u objetos valiosos que posean, o cualquier otra causa lo hiciesen necesario, el Secretario de Estado de Interior para supuestos supraprovinciales, o los Delegados o Subdelegados del Gobierno, podrán exigir a la empresa o entidad que adopte, conjunta o separadamente, los servicios o sistemas de seguridad siguientes:
a.   Creación del departamento de seguridad.
b.   Establecimiento del servicio de vigilantes de seguridad, con o sin armas a cargo de personal integrado en empresas de seguridad.
c.   Instalación de dispositivos y sistemas de seguridad y protección.
d.    Conexión de los sistemas de seguridad con centrales de alarmas, ajenas o propias, que deberán ajustarse en su funcionamiento a los establecido en los artículos 46, 48 y 49, y reunir los requisitos que se establecen en el apartado 6.2 del anexo del presente reglamento; no pudiendo prestar servicios a terceros si las empresas o entidades no están habilitadas como empresas de seguridad.
2. En todo caso deberá existir Departamento de Seguridad cuando concurran las circunstancias de los párrafos b y c del artículo 96.2 de este Reglamento. 
El artículo 115 del Reglamento, de acuerdo con lo redactado por el Real Decreto 1123/2001, de 19 de octubre, recoge la posibilidad de que cualquier entidad que sin estar obligado legalmente a disponer de un departamento de seguridad, quisiera crearlo, puede hacerlo acogiéndose a la disposición del presente artículo: 
Las empresas industriales, comerciales o de servicios, y las entidades públicas y privadas, que, sin estar obligadas a ello -por no estar comprendidas en los supuestos regulados en el artículo 96 del presente Reglamento pretendan organizar su departamento de seguridad, con todos o alguno de los cometidos enumerados en el artículo siguiente, deberán disponer de un director de seguridad al frente del mismo, y comunicarlo a la Subdelegación del Gobierno, si el ámbito de actuación no excediera del territorio de una provincia, y, en todo caso, al Director general de la Policía. 
La externalización del departamento de seguridad y por ende la del director de seguridad no queda  expresamente prohibido por la normativa de seguridad privada, incluso en alguna pregunta que se le ha efectuado al respecto, la Secretaría General Técnica del Ministerio del Interior, ha comunicado que tales requisitos no están ni explícita ni implícitamente contemplados en la vigente normativa, aunque apostilla que de acuerdo con el artículo 96.2 el director de seguridad debe ser designado por la entidad, empresa o grupo empresarial, aunque, como se ha dicho anteriormente, ello no significa que deba estar vinculado contractualmente con dicha entidad, pero si se tendrá en cuenta tal circunstancia en los supuestos de subcontratación de servicios. Pareciendo un contrasentido esa figura externa con tan importantes responsabilidades en una de las cuestiones más importantes de una entidad (museo) como es la organización, dirección, gestión y coordinación de su seguridad. 
Andrés Martín Ludeña con su voz autorizada expone: 
Es posible que la SGT y la Comisaría General hayan llegado a esta conclusión con una interpretación puramente gramatical del texto normativo, pero es que incluso con este recurso interpretativo mínimo aparecen evidencias en el texto que hacen pensar que el Reglamento se está refiriendo al carácter interno del departamento de Seguridad. En primer lugar debemos hacer mención a su propio nombre. Departamento es el nombre de una unidad organizativa específica de la empresa en cuestión. Nadie que quiera referirse a un servicio contratado o subcontratado lo hace en texto legal refiriéndose a un departamento. Si el legislador hubiera pensado en un servicio ajeno se hubiera referido a él en términos inespecíficos: servicio, contratación, etc.

El texto tiene numerosas pistas gramaticales más que revelan inequívocamente el carácter interno del departamento de seguridad, por ejemplo cuando se refiere a la “creación del departamento de seguridad” (art.112.1 a) RSP), o aquella otra manifestación de cuando “pretendan organizar su departamento de seguridad (art.115 RSP) de las que no cabe inferir en ningún caso que esté el legislador refiriéndose a un departamento de seguridad ajeno a la organización. Tampoco puede interpretarse en tal sentido el mandato imperativo del art. 119 RS cuando se dice “en todos los bancos, cajas de ahorro y demás entidades de crédito, existirá un departamento de seguridad”.  Resulta evidente para cualquier lector imparcial que el Reglamento no puede referirse a que existirá un Departamento de una empresa fuera de ésta. No conocemos ningún precedente legislativo y mucho menos organizativo comparable. 
No parece que se deban efectuar más argumentaciones a esta cuestión. 
La Ley es del año 1992 y el Reglamento de 1994, habiéndose realizado a lo largo de los veinte años innumerables modificaciones, frutos en la mayoría de los casos de situaciones puntuales, lo cual ha ocasionado que el conjunto de la normativa resulte algunas veces difícil de entender y aplicar. Tal como se ha señalado en la consideración previa uno de los objetivos del Ministerio del Interior es elaborar y redactar una nueva Ley y un desarrollo posterior coherente con la nueva realidad de la seguridad privada, que si cuando nació podía ser considerada como la “hermana menor” de la seguridad, hoy en día, debido a las responsabilidades que ha asumido, debe de considerarse en un plano de igualdad. Muestra de ello, por ejemplo, son los cada vez más exigentes requisitos para que una persona pueda obtener la titulación de “director de seguridad”, enseñanza impartida en la universidad y homologada posteriormente por el Ministerio del Interior. 
En el número monográfico sobre Museos y Patrimonio Histórico de la revista SECURITECNIA de octubre de 2011 se llegaba a la conclusión y en palabras del presidente de PROTECTURI que “El Ministerio del Interior debería revisar los 1.500 museos y centros culturales de España y definir cuáles deben disponer de un departamento de seguridad”. 
En la misma revista la Vicepresidenta del Patronato de la Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, Carmen Thyssen-Bornemisza, habla del departamento de seguridad en los siguientes términos: 
“El departamento de Seguridad es el alma mater [1]de la seguridad del museo. Permite un control muy específico y exquisito a la hora de proteger nuestro patrimonio histórico. Las obras son únicas e irremplazables en caso de sustracción o daño grave”. 
Cuarenta artículos integran la revista monográfica, tocando una buena parte de ellos la necesidad del departamento de seguridad en la protección del patrimonio histórico, incluyendo por supuesto los museos. 
CONSIDERACIÓN SÉPTIMA: COMPETENCIAS DEL DEPARTAMENTO DE SEGURIDAD 
Por último, considerada la existencia de un director y de un departamento de seguridad en una entidad (museo), el artículo 116 del Reglamento especifica cuáles deben ser sus cometidos:
El departamento de seguridad obligatoriamente establecido, único para cada entidad, empresa o grupo empresarial y con competencia en todo el ámbito geográfico en que éstos actúen, comprenderá la administración y organización de los servicios de seguridad de la empresa o grupo, incluso, en su caso, del transporte y custodia de efectos y valores, correspondiéndole la dirección de los vigilantes de seguridad o guardas particulares del campo, el control del funcionamiento de las instalaciones de sistemas físicos y electrónicos, así como del mantenimiento de éstos y la gestión de las informaciones que generen.
Tal como se observa, el departamento de seguridad, dirigido por un director de seguridad [2], son órganos de la entidad, al igual que lo son el departamento financiero o cualquier otro, cuyas misiones generales se recogen en el presente artículo 116: 
a)    Administración del departamento.
b)    Organización de los servicios de seguridad.
c)    Organización del servicio de transporte y custodia de efectos y valores (las obras de arte se incluyen en este apartado).
d)    Dirección de los vigilantes de seguridad: asignación de misiones y cometidos a cada puesto de vigilante.
e)    Control de las instalaciones de los sistemas físicos y electrónicos: generalmente se efectúa a través de una central de alarma, servida por vigilantes de seguridad (empresa externa de seguridad), pero que informan directamente al departamento de seguridad.
f)     Mantenimiento de las instalaciones y medios técnicos: contratando a una empresa de mantenimiento de sistemas de seguridad.
g)    Gestión de la información que se genere: las incidencias en el servicio y la coordinación con las fuerzas y cuerpos de seguridad es competencia del departamento de seguridad. 
Aparte de los anteriores debe asumir otros cometidos recogidos en los artículos 66, 95, 96, 97, 98 y 117 del Reglamento:
¾    Análisis de riesgos (art. 95 RSP)
¾    Planificación y programación de los servicios de seguridad (art. 95 RSP)
¾    Organización, dirección e inspección del personal y servicios de seguridad privada. (art. 95 RSP)
¾    Propuesta y supervisión de los sistemas de seguridad (art. 95 RSP)
¾    Coordinación de servicios de seguridad en casos de emergencia (art. 95 RSP)
¾    Asegurar la colaboración de los servicios de seguridad con las FF y CC de Seguridad (art. 95 RSP)
¾    Velar por la observancia de la regulación de seguridad (art. 95 RSP)
¾    Mandar sobre los servicios de seguridad (art. 96.2 RSP)
¾    Comunicar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, tan pronto como sea posible, cualesquiera circunstancias o informaciones relevantes para la prevención, el mantenimiento o restablecimiento de la seguridad ciudadana, así como todo hecho delictivo de que tuviesen conocimiento en el ejercicio de sus funciones (art. 66 RSP)
¾    Comparecer a las reuniones informativas o de coordinación convocadas por las autoridades policiales (art. 97 RSP)
¾    Proponer o adoptar medidas oportunas para subsanar las deficiencias de los servicios o sistemas de seguridad (art. 98 RSP).
¾    Organizar y dirigir el departamento de seguridad (art. 117 RSP).

Resulta verdaderamente sorprendente que se eluda en casi toda la normativa el concepto de seguridad en museos, aunque en las últimas órdenes ministeriales publicadas en febrero de 2011, entre ellas la INT/317/2011, en su artículo 17, como expone Ángel Martín Esteban, vicepresidente 1º de PROTECTURI “Por fin, parece que los museos, talleres de restauración, almacenes, etc. son establecimientos obligados de normativa” .
 

[1] El resaltado es de la propia baronesa.
[2] La denominación de director de seguridad como persona al frente de un departamento puede variar, tal como se ha indicado con anterioridad.
 
(Continuará...)


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